Muestra Bicentenario - 1810 / 2010
Allí está ella, latente y frágil, naciendo libre, para servir a un pueblo. Tierra fértil y sedienta de brazos limpios y almas comprometidas... Campo abierto y extenso, colonizado por los que creyeron en el comienzo de algo rico y poderoso... Gritos de libertad y sed de compromiso, unidos por la hermandad. Razas fusionadas, estrechando vínculos de sangre inciertas... Años... muchos, transcurrieron, historias concretas desvanecidas... Ella, sedienta aún, tratando de seguir esbelta y firme con sus convicciones, reclama con gritos desvanecidos lo que aún no le pudieron dar… Libertad, libertad, libertad… Graciela Islas.